Durante las últimas décadas, el sector turístico ha experimentado un notable crecimiento, convirtiéndose en una industria de gran peso en la economía y comercio internacional. Sin embargo, pese a los beneficios económicos que se generan, el turismo convencional produce también diversos efectos negativos de repercusión dada la magnitud de la industria: contaminación de las reservas naturales, erosión, hacinamiento hotelero, desplazamiento de la población local ante la llegada de visitantes, entre otros aspectos. En este contexto, está cobrando cada vez más importancia el concepto de turismo sostenible.

La definición de Turismo Sostenible según la Organización Mundial del Turismo (OMT) es: “El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”. Gracias a la diversidad de relaciones implicadas en la actividad turística, este tiene la capacidad de actuar como catalizador de cambio en el mundo, beneficiando a la lucha de causas entre estas el hambre, la paz y seguridad, el fomento de las economías locales.

Por lo tanto, Surge la necesidad de construir destinos sustentables, México se dedicó a trabajar en el tema y está a punto de convertirse en el primer país en desarrollar la primera ciudad  turística sostenible en el mundo. El proyecto es llamado Amaitlán, que significa (“La tierra de descanso o reposo» en náhuatl), se está construyendo en la costa del Pacífico mexicano en una zona llamada la Isla de la Piedra en la costa del Pacífico, muy cerca de Mazatlán.

Este proyecto es único y aprovechando el privilegiado clima estable de la región, los 18 kilómetros de playa, los 14 kilómetros de laguna, y una gran infraestructura con un puerto turístico  y la construcción del eje interoceánico Matamoros, Mazatlán (conecta el norte de México con el sur de Estados Unidos), además de un aeropuerto internacional, también  contará con arquitectura  tropical combinada con tecnologías verdes,  y energías renovables que contribuyen a la protección de la zona.

El proyecto está a cargo del arquitecto Jaime Lerner, quien ha sido reconocido por las Naciones Unidas como “El mayor urbanista que la humanidad ha visto”. A través de este proyecto, Lerner desea probar que puede existir un equilibrio entre el medio ambiente, la sociedad y la calidad de vida.

Amaitlán contará con zonas residenciales, zonas recreativas, hoteles, parques, escuelas y hospitales a lo largo de dos mil hectáreas que conforman el terreno. Gracias a su planificación cuidadosa, Amaitlán será capaz de reciclar el 100% de la basura generada y su agua, transporte en autos eléctricos, sistemas de cableados subterráneos, alumbrado público en las palmeras  por consiguiente un estilo de vida amigable con el medio ambiente para sus residentes y visitantes.

El proyecto lo que busca es ofrecer una ciudad para aquellas personas que quieren vivir en armonía con la naturaleza..